El Niño-Oscilación del Sur (Enos) es un fenómeno natural que se caracteriza por fluctuaciones en el océano y la atmósfera, conformando un evento capaz de causar estragos en las condiciones climáticas en el mundo, efectos que alertaron a las entidades meteorológicas en el último tiempo. Ahora, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) publicó su informe en el que acentuó las chances de que este suceso ocurra en 2026.
Alerta por frío extremo y vientos de hasta 100 km/h: las provincias bajo riesgo este lunesEl SMN publicó a principios de este mes su reporte de vigilancia sobre el Fenómeno de El Niño que en este momento muestra condiciones neutrales. Este proceso, caracterizado por variaciones en las temperaturas del Pacífico ecuatorial, tiene una frecuencia de ocurrencia entre dos y siete años, un ciclo que podría cumplirse este 2026 tras los episodios de principio de 2024, donde se detectó uno de los casos más intensos jamás documentados, según la Organización Meteorológica Mundial.
Proyecciones y anomalías térmicas en el Pacífico
De acuerdo con los modelos dinámicos y estadísticos explicados por el SMN, en el trimestre de mayo-junio-julio de 2026, existe alrededor de un 60% de chances de desarrollo de una fase cálida o El Niño. El último informe advierte que en el estado actual, se produjeron anomalías en la temperatura del agua del mar (TSM) de la costa sudamericana y al oeste de la línea de fecha (180°). Los vientos alisios en el océano Pacífico estuvieron debilitados en gran parte de la región. El índice de Oscilación del Sur (IOS) mensual cambió a valores negativos.
En 2024, el Centro de Predicción del Clima de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA), la agencia estadounidense encargada de monitorear y pronosticar las tendencias atmosféricas a corto y largo plazo a nivel global y regional, registró una de las cinco mayores medias trimestrales de la (TSM) en la región Niño 3,4. Las marcas demostraron una anomalía estacional de 2,0°C entre noviembre de 2023 y enero de 2024 y evidenció el fuerte calentamiento anómalo que experimentó el océano en ese momento.
El riesgo de un "Súper El Niño" y su impacto en América Latina
Por su parte, los modelos meteorológicos de las principales agencias internacionales comenzaron a encender las alarmas globales ante la posibilidad de que este evento no sea uno más. Algunos científicos y especialistas ya hablan del potencial desarrollo de un "Súper El Niño" (o coloquialmente denominado "El Niño Godzilla"), un término que se utiliza cuando el calentamiento de las aguas del Pacífico tropical central supera los +1,5 °C por encima de la media histórica. De hecho, el Centro de Predicción Climática de EE.UU. estimó una probabilidad cercana al 33% de que este escenario de gran intensidad se concrete entre octubre y diciembre de este 2026.
Sin embargo, la comunidad científica pide cautela y un análisis responsable de los datos. Expertos consultados por la BBC advierten que la intensidad del fenómeno en el océano no siempre se traduce de forma lineal en catástrofes climáticas idénticas en todo el mundo. El fenómeno precedente de estas características, registrado entre 2015 y 2016, contribuyó a romper récords de temperaturas globales, sequías extremas en Australia y severas inundaciones en Sudamérica, pero cada evento es único y está influenciado por múltiples factores atmosféricos.
Un mapa de contrastes extremos en América Latina
Para América Latina, el desarrollo de un El Niño fuerte suele trazar un mapa de contrastes extremos. Mientras que en México y Centroamérica genera condiciones propicias para huracanes más intensos en el Pacífico, en Sudamérica el impacto golpea de manera desigual: países como Perú y Ecuador suelen sufrir lluvias torrenciales e inundaciones devastadoras, mientras que las regiones del norte colindantes con el Caribe padecen sequías prolongadas.
A pesar de las proyecciones, los meteorólogos recuerdan la existencia de la "barrera de predictibilidad" de esta época del año, un período donde los modelos matemáticos aún presentan un margen de incertidumbre y las condiciones del Pacífico podrían revertirse, como ya ocurrió históricamente en ocasiones anteriores.